Distráete dolor!!

Todos padecemos en algún momento algún dolor físico que nos impide estar al 100% y que nos dificulta a la hora de realizar nuestras tareas o trabajos habituales, o incluso en los momentos de ócio.

Pues bien, según un estudio del Centro Médico de la Universidad de Hamburgo-Eppendorf, en Alemania, “las distracciones alivian el dolor”.

Esto leíamos el pasado viernes en Europapress:

Las distracciones mentales facilitan el alivio del dolor, y esto no ocurre solo en la cabeza, según un informe publicado en la revista ‘Current Biology‘. Los resultados, basados en fMRI espinal de alta resolución (resonancia magnética funcional), mientras los participantes del estudio experimentaban niveles dolorosos de sensación de calor, muestran que las distracciones mentales inhiben la respuesta al dolor, en las primeras etapas del procesamiento de dolor central. Estos efectos implican opioides endógenos, que son producidos naturalmente por el cerebro, y desempeñan un papel clave en el alivio del dolor.

Según el investigador Christian Sprenger, “Los resultados demuestran que este fenómeno no es sólo un fenómeno psicológico, sino que un mecanismo neuronal activa la reducción de la cantidad de señales de dolor, que ascienden desde la médula espinal hasta las regiones cerebrales de orden superior”.

Es cierto que en situaciones de mucho trabajo o distracción podemos percibir en menor medida la sensación de dolor, yo mismo lo he notado con mis continuos dolores cervicales y a partir de ahora tenemos una explicación más al porqué.

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Distracción

distracción

(Del lat. distractĭo, -ōnis, separación).

1. f. Acción y efecto de distraer.

 2. f. Cosa que atrae la atención apartándola de aquello a que está aplicada, y en especial un espectáculo o un juego que sirve para el descanso.

 3. f. Desenfado o disipación en la vida y costumbres.

 4. f. ant. Distancia, separación.

A finales del siglo XIX cuando la Psicología y la Neurología eran muy jóvenes, se creía que tan sólo utilizábamos el 10% de la capacidad de nuestro cerebro para realizar el trabajo diario. Hoy en día, gracias a científicos como Karl Lashley y otros, esas teorías han avanzado hasta indicar que utilizamos toda nuestra masa cerebral, es decir, todas las neuronas está funcionando aunque algunas lo hagan de forma más lenta.

Por lo tanto, qué tiene que pasar para que perdamos la atención en lo que estamos haciendo? Pues una suma de factores internos (falta de sueño, fatiga, problemas personales, etc) y externos (presión, ruido, climatización, etc) pueden dar lugar a esos momentos de “distracción” que todos sufrimos a lo largo del día.

Trabajo a diario en una oficina con 4 compañeros, 4 teléfonos, 2 buscas, 4 ordenadores, 2 impresoras, 2 fotocopiadoras y 1 fax. La carga de decibelios se puede decir que está dentro de la normalidad, pero a lo largo de la jornada se suceden las distracciones en forma de llamadas, de preguntas, de atención a pacientes, etc. Todo esto hace que en determinados momentos no estemos centrados al 100% en la tarea que estamos realizando y eso puede hacer que nuestra eficiencia disminuya.

También puede que seamos propensos a la distracción y no consigamos concentrarnos por el motivo que sea. Para averiguar un poco más sobre esto, os dejo este test de la Psicóloga italiana Brunella Gasperini y que aparece publicado en el periódico La Repubblica:

Attento o distratto?

Hora de distraerte con…

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