Sexonambulismo?

-“Practicar sexo en un alambre a gran altura?”

-Pues no.

Hoy sábado, más relajados del ajetreo del trabajo diario, podemos escribir sobre algo curioso: el sexonambulismo.

Recuerdo un artículo de la revista Quo del año 2011  y otro que ha llegado a mi reader hace unos días de una web portuguesa llamada Super, donde se aborda este tema.

Básicamente se trata de un trastorno que afecta a un 7% de la población mundial, más incisivo en los hombres que en las mujeres, muy similar al sonambulismo pero mucho más grave: las personas que padecen esta patología, tienen relaciones sexuales mientras están dormidos. En principio no existe ninguna cura, pero se pueden mitigar sus efectos con la ayuda de fármacos.

En palabras del Dr. C. Schenck, experto en la materia y profesor de la Universidad de Minnesota (EEUU):”Básicamente, todas las formas de comportamiento sexual habituales cuando estamos despiertos, son las que se presentan en el sexonambulismo”.

No será extraño que ninguno de nosotros conozcamos a ninguna persona que esté dentro de este siete por ciento, aunque seguro que conocemos historias curiosas de personas sonámbulas.

En el blog de Emilio López Olivares se recuerdan algunos casos de sonambulismo muy radicales, como por ejemplo:

Rogene Oswald todavía siente escalofríos de pensar en el incidente que le ocurrió mientras caminaba dormido hace ya 40 años. Rogene era un adolescente que vivía en Des Moines, Iowa, cuando una noche se despertó y estaba parado sobre la nieve, la cual le llegaba ¡hasta las rodillas!.“Mis pies se estaban congelando”, recuerda. “Fue entonces que me di cuenta en dónde me encontraba. Ya no estaba en mi cama, sino en el patio trasero. Si no morí fue por el dolor que sentí en los pies. Así que lentamente y con mucho cuidado regresé a mi habitación. “Todavía pasé algunos años sufriendo de sonambulismo, y pienso en que eso me ocurriera de nuevo. Con una vez tuve suficiente”, agregó el traumado hombre.

Dormir bien, qué placer! Tumbaros y dejad que la sesión de hoy os relaje…

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Censurado

Hoy me despertaba con una noticia extraída de la agencia EFE en México, donde se indicaba la censura realizada en redes sociales al pésimo comportamiento de una médico mexicana que publicaba fotos humillantes de pacientes:

Cientos de usuarios de las redes sociales Facebook y Twitter han lanzado en los últimos días fuertes insultos a la anestesióloga mexicana Mayté (María Teresa) Rosas Gómez por publicar fotos humillantes e irrespetuosas de pacientes en el quirófano.

Rosas Gómez, médica de una clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en el municipio de Acaponeta, en el noroccidental estado de Nayarit, levantó una ola de indignación tras publicar en su página de Facebook diversas fotos tomadas con teléfono móvil de partes humanas mutiladas y de cirugías en las que hacía escarnio de los pacientes.

Una de las fotos que generó mayor repulsión fue la imagen de unas piernas mutiladas de una anciana de 96 años en la que puso el comentario: “Y para desayunar unas patitas”.

En otra foto en la que muestra a un niño inmovilizado en el quirófano, Mayté comenta: “Qué sicarios ni que nada, que se va a mover el pobre niño”, además de publicar una matriz amputada con miomas y una mano cercenada.

Otra de las fotos muestra los pies de la médica sobre la mesa de operaciones al lado de un paciente.

Tras el rechazo que causaron sus fotos y cometarios, la especialista, quien también trabaja en una clínica privada en Tepic, capital de Nayarit, cerró su página en Facebook, en la que tenía entre sus contactos a funcionarios de Gobierno local, diputados y estudiantes de medicina.

El escándalo obligó a las autoridades del IMSS a estudiar el caso de la anestesióloga y en dos días deberán resolver el tipo de sanción por su actuación, de acuerdo con medios locales.

Acciones como esta, por suerte, no acostumbramos a verlas y las personas que creemos firmemente en los beneficios de la red 2.0, tenemos muy claro cual es su uso correcto y cual es la línea que nunca se puede cruzar. No debemos más que censurar estas prácticas y trabajar día a día en pro de afianzar el buen uso de las nuevas tecnologías en el medio sanitario.

La canción de hoy: Adele “My same”

Distracción

distracción

(Del lat. distractĭo, -ōnis, separación).

1. f. Acción y efecto de distraer.

 2. f. Cosa que atrae la atención apartándola de aquello a que está aplicada, y en especial un espectáculo o un juego que sirve para el descanso.

 3. f. Desenfado o disipación en la vida y costumbres.

 4. f. ant. Distancia, separación.

A finales del siglo XIX cuando la Psicología y la Neurología eran muy jóvenes, se creía que tan sólo utilizábamos el 10% de la capacidad de nuestro cerebro para realizar el trabajo diario. Hoy en día, gracias a científicos como Karl Lashley y otros, esas teorías han avanzado hasta indicar que utilizamos toda nuestra masa cerebral, es decir, todas las neuronas está funcionando aunque algunas lo hagan de forma más lenta.

Por lo tanto, qué tiene que pasar para que perdamos la atención en lo que estamos haciendo? Pues una suma de factores internos (falta de sueño, fatiga, problemas personales, etc) y externos (presión, ruido, climatización, etc) pueden dar lugar a esos momentos de “distracción” que todos sufrimos a lo largo del día.

Trabajo a diario en una oficina con 4 compañeros, 4 teléfonos, 2 buscas, 4 ordenadores, 2 impresoras, 2 fotocopiadoras y 1 fax. La carga de decibelios se puede decir que está dentro de la normalidad, pero a lo largo de la jornada se suceden las distracciones en forma de llamadas, de preguntas, de atención a pacientes, etc. Todo esto hace que en determinados momentos no estemos centrados al 100% en la tarea que estamos realizando y eso puede hacer que nuestra eficiencia disminuya.

También puede que seamos propensos a la distracción y no consigamos concentrarnos por el motivo que sea. Para averiguar un poco más sobre esto, os dejo este test de la Psicóloga italiana Brunella Gasperini y que aparece publicado en el periódico La Repubblica:

Attento o distratto?

Hora de distraerte con…

Florence and The Machine ” You´ve got the love” on GoEar.com

Riesgo cero

No se pretende la inmortalidad, eso es cosa de los dioses, pero si la reducción del riesgo a la mínima expresión.

Esto es lo que han dicho en los últimos días muchas voces como respuesta a la trágica muerte de Piermario Morosini, jugador del Livorno de la Serie B del Calcio italiano.

Son muchos ya lo casos de deportistas de élite que fallecen en el transcurso de competiciones deportivas: el camerunés Foe (2003) el español Antonio Puerta (2007), el japonés Matsuda (2011) o más recientemente, el laureado jugador italiano de volley, Vigor Bovolenta.

Todos sabemos los millones y millones de euros que mueve el fútbol en el mundo (quizás demasiados, pero eso otra guerra) por lo que los controles médicos a los que son sometidos los deportistas, sobre todo los profesionales se suponen muy completos, pero por lo que se ha visto en estos últimos años, no consiguen evitar este tipo de tragedias.

Qué mas se puede añadir al examen médico?…y al electrocardiograma?…y a la espirometría?…y al análisis clínico de orina y sangre?…

Nuevos controles? Más periodicidad?

Detrás de estas muertes, casi todas por paro cardíaco, hay varias hipótesis: problemas físicos congénitos muy graves, doping o controles médicos insuficientes, pero ninguna voz autorizada nos da pistas de qué tipo de prevención se puede adoptar.

Antonello Valentini, Presidente de la Federación Italiana de Fútbol ha reconocido que se deben replantear los controles y las medidas preventivas, a la vez que confirmaba que en el estadio donde murió Morosini no había desfibrilador, aparato médico fundamental para salvar la vida hace unas semanas al centrocampista del Bolton, Fabrice Muamba.

Es por lo tanto una quimera pensar en el “riesgo cero”?